Mi primer virado

Llevaba ya tiempo con ganas de probar a virar mis copias, no tanto por la conservación en el futuro (no son tan buenas 😀 ) como por aprender a jugar con los cambios de tonalidad y de contraste. Al final me decidí a probar animado por una iniciativa de intercambio de copias que estamos haciendo en el foro Formatomedio.eu: ya que voy a regalar una copia mía a alguien, qué menos que entregarla lo mejor trabajada posible.

¿Qué es un virado?

En estos tiempos digitales muchos autores gustan de llamar “virado” al editar una imagen digital para pasarla a B/N, por ejemplo. Reminiscencias de un pasado mejor, supongo, queriendo hacer que dar a un botón en Photoshop sea equiparable a un virado químico de los de antes.

A mi los que me interesan son los virados químicos. Un virado es un proceso químico que se usa para asegurar la durabilidad de la copia en el tiempo, transformando los haluros de plata en otro compuesto más estable ante el paso del tiempo y los agentes externos (humedad, luz…)

Hay virados por sustitución de plata, y virados por superposición de sales metálicas. En mi caso, de momento, me centraré en los primeros ya que son los más fáciles de conseguir envasados de forma comercial, y garantizan una buena conservación de la copia. Para iniciarme en estas artes voy a empezar con un virado al selenio, que transforma los haluros de plata de la emulsión en seleniuro de plata, que es un compuesto mucho más estable y resistente a los agentes externos.

Virado al selenio

El virado al selenio es de los más usados por su flexibilidad: según la disolución usada puede usarse sólo para proteger sin variar el tono, o para proteger con una marcada variación tonal de la copia. Aunque no se haga un virado a fondo (porque no se quiera cambiar la tonalidad de la copia) este virado siempre ayuda a la conservación, así que siempre es conveniente.

En todos los papeles añade algo de densidad a las bajas luces, mientras que apenas altera las altas luces, lo que produce una sensación de aumento de contraste y luminosidad. En papeles de tono cálido aumenta la calidez al llevar los negros hacia un tono más amarronado, y además elimina el tono verde que adquieren los negros de algunos papeles con ciertos reveladores; por otro lado, en papeles de tono neutro produce un enfriamiento de los tonos llevando los negros a un tono más bien azulado o violáceo. En papeles de grado frío apenas hay variación tonal.

Las diluciones más comunes son 1+3, 1+9 (o 1+10), 1+20 y 1+40. Estas dos últimas apenas producen cambio tonal, y se usan para asegurar la conservación sin que se aprecien cambios de tono, mientras que las dos primeras son usadas para, además de conservar, variar el tono de la copia.

Cómo hacer un virado al selenio

El virado al selenio es un proceso muy sencillo y que se hace a plena luz. Lo primero es preparar la disolución de trabajo, en mi caso para iniciarme en esto elegí Kodak Selenium Rapid Toner a 1+9 ya que es una dilución que permite controlar muy bien el grado de virado al cambiar de tono de forma lenta y apreciable a simple vista. El selenio es un compuesto muy tóxico así que es imprescindible usar guantes de látex y gafas, por si las salpicaduras, y hacer la disolución (y el virado) en una zona muy bien ventilada, idealmente bajo una ventana abierta o incluso en la terraza o patio.

Para el virado la copia debe estar fijada y bien lavada, ya que de lo contrario pueden aparecer manchas. Si la copia es antigua o ya está seca es preciso humedecerla sumergiéndola unos minutos en agua. Así que tras el proceso normal de la copia, con su fijado completo y su lavado en agua corriente de varios minutos (uso papel RC, con papel baritado debería ser un lavado de al menos una hora), me preparo para mi primer virado con la disolución ya preparada en una bandeja de las que se usan para positivar.

Se sumerge la copia, boca abajo, y tras unos segundos se le da la vuelta, para asegurarnos de que toda la superficie se moja a la vez. Con la copia boca arriba vamos agitando la bandeja para mantener el químico en movimiento, y observamos la evolución del tono de la copia.  Como estamos a plena luz esto es fácil de controlar, aunque conviene tener al lado una copia sin virar para apreciar mejor la diferencia.

Cuando haya alcanzado el tono deseado paramos el cronómetro y la llevamos inmediatamente a lavar. Tras este virado no es preciso volver a fijar, pero sí es imprescindible hacer un lavado a fondo, usando papel RC mínimo 4-5 minutos.

Precauciones

Como ya he mencionado, el selenio es muy tóxico así que conviene usar guantes y gafas y hacer todo el proceso en un lugar muy bien ventilado.

Cuando se usa papel RC y se vira durante mucho tiempo hay peligro de que el virador penetre por los bordes del papel entre las capas de resina, produciendo manchas por el borde porque es casi imposible de lavar. Por ello no es recomendable pasar de 6-8 minutos de virado y, de tener que hacerlo, asegurarse de dejar un margen suficientemente grande para cortar después la zona en la que haya penetrado el químico por el borde.

Este virado tiende a añadir densidad a las sombras, por lo que hay que tenerlo en cuenta a la hora de elegir el tiempo de exposición, sino se corre el peligro de perder detalle en las sombras más profundas. Se suele decir que es conveniente reducir la exposición en las sombras en un 10% para compensar el aumento de densidad que da este virado.

El virador sigue actuando muy ligeramente una vez sacada la copia y metida en agua para lavarse.

Conclusiones

Me ha resultado un proceso fácil de hacer, y creo que he elegido una dilución muy adecuada para iniciarme ya que me ha parecido sencillo controlar el grado de variación tonal al ser un cambio no demasiado brusco.

En mi primera prueba fue un virado de 100 segundos a 23ºC, y el resultado me ha gustado mucho: usé una foto ya copiada anteriormente, una imagen de Zamora hecha con la Bronica ETRS. La procesé como de costumbre hasta el lavado, hice dos copias finales y así pude virar más tiempo una que otra y apreciar la diferencia. El resultado es espectacular, a la vista se aprecia una gran mejora en la nitidez y contraste de la toma, como con “más vida”. Seguramente usaré este virado a menudo.

Aquí se puede ver la diferencia de tono entre la copia virada y la copia final de trabajo, sin virar:

Diferencia entre copia virada y sin virar

En el futuro

Tengo en mente probar un virador de sulfuro, como el Kodak Brown Toner. Estos viradores transforman los haluros de plata en sulfuro de plata, muy estable en el tiempo, e incluso virados cortos y ligeros consiguen una muy buena conservación sin cambios en el tono. Estos viradores actúan más en las altas luces, mientras que el virador al selenio actúa más en las bajas luces, de forma que al usar el de selenio seguido del de sulfuro se garantiza una protección total de todas las zonas de la copia.

Además, me gustaría probar pronto el funcionamiento de los blanqueos después del virado, tanto selectivos (usando ferricianuro con pincel) como generales para dar más vida a los blancos.

Y más en el futuro, mi idea es probar viradores más avanzados y/o de preparación casera, como el virado a la tiourea o al oro.

Artículo escrito por

Soy Álvaro Remesal, un aficionado a la fotografía, muy novato y con muchas ganas de aprender y divertirme en el camino. En este blog escribo mi día a día con la fotografía química: mis progresos, mis errores, mis descubrimientos... Lo que escribo tiene una intención de divulgación, pero también es una suerte de diario propio de mis avances y de lo que voy probando y aprendiendo.

Una respuesta

  1. Guillermo Sanz
    Guillermo Sanz 15 diciembre, 2018 en 23:40 | | Respuesta

    Se encuentra poca información en la web sobre estos procesos, muy agradecido a la gente como tu que expresa su afición y trabajo así.

Por favor, comenta con tu nombre real y con buenas maneras.

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